Gabriel Femopase es médico ginecólogo y tiene un master en sexología. En este reportaje habla de la necesidad de hablar de sexo en las escuelas para avanzar hacia una sociedad menos violenta. “Es posible y necesario hablar de sexo en las escuelas; es un ámbito adecuado para hablar y generar ideas”. Con estos conceptos se refiere el médico ginecólogo y máster en sexología Gabriel Femopase a la necesidad de incluir la educación sexual en los colegios, una deuda aún pendiente en la mayoría de las instituciones educativas de la provincia. Sin embargo, considera que no todos los docentes están en condiciones de abordar el tema.

¿Cómo deberían abordar las escuelas la educación sexual?

La educación sexual es educación en valores, valores humanos. Se debe considerar la educación sexual dentro de los derechos humanos básicos. Como todo proceso educativo responsable busca la emancipación del hombre y no su domesticación. No tengo dudas de que con más educación sexual viviríamos en una sociedad mucho más sana, menos violenta, más respetuosa, más solidaria, más empática; en definitiva, más vivible. La mirada debe ser más sociológica y no tan biológica. La educación sexual debería ser un espacio para generar ideas.

¿Cuáles son los principales errores que se comenten a la hora de hablar de educación sexual?

Creo que durante muchos años, de tanto mirar y hablar de los genitales nos olvidamos del sexo. Del sexo como proceso biográfico y no como fenómeno biológico. El concepto de sexo implica una singularidad, como hecho de construcción biográfica, dentro de los modos, matices y peculiaridades que nos hacen a cada uno un ser único, e irrepetible. Creo que como andamio pedagógico se debe pensar que no hay nadie más “otro” que el otro de otro sexo, y así plasmar una pedagogía en la otredad. La educación sexual debería ser educación de los sexos. No me gusta el prefijo sexual, ya que se ha usado sin mucho criterio al considerarlo limitado a los genitales.

¿Por qué todavía resulta tan complicado hablar de sexualidad?

La dificultad con la que nos encontramos hoy es que se medicalizó demasiado el término sexo y hemos perdido el hilo epistemológico del término. Pienso que sería fundamental ponernos de acuerdo en el concepto y desde allí pensar de qué hablamos cuando hablamos de sexo. La sexualidad es al sexo lo que la personalidad a las personas. ¿Cree que los docentes están capacitados para impartir educación sexual?

No tengo muy en claro si todos los docentes pueden estar en condiciones de hablar de sexo. Yo, como sexólogo, no estoy en condiciones de dar conceptos de Matemática ni de Física, por ejemplo. Desde la misma mirada, no creo que un docente de Matemática o de Física esté en condiciones pedagógicas para hablar de sexo. La buena voluntad es necesaria pero creo que no es suficiente. Durante el proceso pedagógico debemos considerar el andamiaje conceptual de los alumnos sobre el cual construir nuestra estrategia, pero sin olvidar la vulnerabilidad de los otros. Nadie se educa solo nos educamos en sociedad.

¿Es posible y necesario tocar este tema en las escuelas?

Claro que sí es posible y necesario hablar de sexo en las escuelas ya que es un ámbito adecuado para generar ideasm pero sin olvidad que hablamos de personas sexuadas y no sólo de sexo y que estas personas comenzaron a sexuarse antes de nacer en una urdimbre evolutiva pero con coloridos y peculiaridades culturales. Un buen docente debe utilizar el método socrático para llegar al conocimiento más por las peguntas que por las respuestas. Me gusta pensar que la prevención no educa y que, por el contrario, la educación previene.

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