El ginecólogo Gabriel Femopase basa la cirugía en conceptos de belleza y salud. Tiene objetivos estéticos y funcionales. Ya hay 50 mujeres operadas en Córdoba.

Mariana Otero
De nuestra Redacción
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Desde hace seis meses se realiza en Córdoba una cirugía vaginal con una técnica quirúrgica cuyos derechos (en realidad, la patente del equipamiento utilizado) fueron adquiridos por una reconocida fábrica italiana de láseres. Lo más novedoso es, quizá, la investigación antropológica y filosófica que el ginecólogo cordobés Gabriel Femopase (49 años) realizó junto con un grupo de médicos jóvenes (Melissa Alonso Salas, Ignacio Lares y Laura Ianonne) y estudiantes de Medicina para concluir en la Reparación Vaginal Interna y Externa (Vier). La técnica será lanzada de manera oficial en Florencia (Italia), en noviembre.

Femopase explicó que la Vier no es la clásica cirugía estética que se realizan las vedettes. No tiene sólo objetivos estéticos sino funcionales: corrige con láser patologías y disfunciones a mujeres de todas las edades.

Aseguró que incluso, a juzgar por el testimonio de personas ya operadas en Córdoba, permite recuperar el orgasmo a quienes por diversas causas lo perdieron.

La reparación vaginal Vier se basa en el concepto de salud y belleza. “No me interesa que se vea bien sino que funcione bien. Pero, a la vez, no puede funcionar bien si no se ve bien”, dice el médico, que atiende en una clínica privada de Córdoba.

Médicos y cirujanos plásticos consultados por este diario explicaron que en esta provincia se realizan algunas cirugías de reconstrucción vaginal y de rejuvenecimiento vaginal, aunque con técnicas tradicionales. Y no opinaron sobre el nuevo desarrollo ya que los autores aún no publicaron su técnica en revistas científicas, lo que harían recién en noviembre próximo.

La divina proporción. Femopase dice que la Vier tiene su fundamento filosófico en la “divina proporción” que la matemática y el arte describieron antes de Cristo y que cientos de años después Leonardo Da Vinci plasmó en el Hombre de Vitruvio. Armonía, proporción y simetría son los tres atributos físicos de las cosas bellas en las culturas más antiguas. Así, dicen, deberían ser los órganos genitales para ser bellos y sanos.

En Córdoba ya hay 50 mujeres operadas y con sus órganos genitales en “phi” o –lo que es lo mismo– en la proporción armónica que los hace perfectos.

Phi es 1,618. Phi es la letra griega que define la proporción divina, la base de la belleza. Phi es el número de oro, llamado así en honor al griego Fidias, quien, entre otras cosas hermosas y perfectas, levantó el Partenón en Atenas.

–¿Por qué no lanza la técnica en la Argentina?

–Cuesta mucho que estos conceptos de salud entren en la Argentina. La vulva es uno de los órganos más perfectos, porque sin ella la especie humana no hubiera evolucionado. Sin embargo, esto en el país no se entiende.

Búsqueda de “phi”. El Hombre de Vitruvio representa una figura masculina desnuda, en dos posiciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscripta en un círculo y un cuadrado. Se trata de un estudio de las proporciones del cuerpo humano, realizado a partir de los textos del arquitecto Vitruvio. Es un símbolo de la simetría básica de la anatomía humana. El phi está en el ombligo.

En ese momento se describieron en medidas todas las partes del cuerpo. Por razones culturales, los genitales fueron ignorados. Para llenar el vacío, los cordobeses encuestaron a decenas de varones, que debían observar fotografías de genitales femeninos y elegir la “vulva perfecta”.

“La más bella era la que tenía las proporciones perfectas”, cuenta Femopase. No hay una medida única. Todas son distintas. La cuestión era encontrar el phi en el propio órgano genital.

La respuesta llegó gracias a los pentágonos pitagóricos, a los teoremas de Euclides y a la correlación matemática del triángulo rectángulo, donde queda inscripta la cifra que origina las proporciones divinas: a los cálculos de probabilidades y a la secuencia de Fibonacci o la sucesión infinita de números naturales.

¿La conclusión, según Femopase? El phi de la vulva está en el clítoris. Allí se encuentra la proporción armónica que se forma por un segmento mayor y otro menor que, sumados, guardan con la longitud total la siguiente proporción: 1 sobre 1,618.

Una escultura. La Vier trabaja con láseres de última generación pero también con un compás y una escuadra. En el momento de la cirugía, se toma la medida de los genitales y se calcula el phi de la vulva.

“El láser permite trabajar dentro de la vagina sin abrirla y reducir un 20 por ciento la luz (el espacio ocioso). Permite cerrarla sin tocar los músculos”, explica Femopase. Ese aparato y la adaptación de los espejos también se presentaron en Europa.

“Esta cirugía es como trabajar en una escultura. En vez de tener un cincel que modela el mármol, un haz de luz va comiendo el tejido. Con los equipos modernos se trabaja con precisiones sorprendentes de cinco o seis micras (millonésima parte de un metro)”, dice.

“Para nosotros, los genitales son el segundo rostro. A la cara se la cuida mucho, pero a los genitales no, a tal punto que el cáncer de cuello de útero es la segunda causa de muerte de cáncer ginecológico en Argentina y el resto del mundo”, subraya. Repararlos, cree, es también una cuestión de derechos humanos.

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